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6 février 2012

Prevención y Resolución de conflictos

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El ejercicio de diplomacia no gubernamental "Prevención y Resolución de conflictos" está coordinado por el CNONGD. Junto con otras plataformas comprometidas con esta temática, una ficha de trabajo fue establecida para esto ejercicio.

 Definición del desafío (interés de la movilización sobre este tema) e impacto entre la población (número de personas afectadas, poblaciones objetivo)

Los conflictos que han asolado y continúan asolando el mundo en general y el continente africano en particular desde los años de la independencia son, en opinión de muchos analistas, uno de los frenos al despegue económico y el crecimiento de los continentes. Todavía hoy la construcción de la paz en África y en otros lugares sigue constituyendo un desafío clave del que ningún líder de los países del mundo (sobre todo del continente africano) puede desentenderse. Esto en referencia al mapa de las zonas en que los conflictos violentos siguen en curso.

El mapa de conflictos editado por la revista RAMSES en 2001 describe la situación actual de las principales guerras y tensiones en el mundo, presenta las zonas de conflicto intraestatal, la intervención de ejércitos extranjeros, el levantamiento y terrorismo separatista y las tentativas de resolución. Sin embargo, como piensa J. Lévy, una descripción y una enumeración resultan insuficientes: hay que ir más allá de un simple estudio de las rivalidades territoriales, una conflictología y teorizar el concepto de guerra y analizar las relaciones de fuerza.

Este mapa muestra una visión específica del mundo: un sistema conflictual repleto de focos de guerra, de zonas de tensión y de levantamientos terroristas. Los conflictos, distribuidos de forma difusa, son intraestatales en la mayor parte de casos, los que muestra conflictos de identidad. Este mapa muestra también de forma concluyente que la mayoría de los conflictos tiende a sobrepasar el marco estatal y a desarrollarse más a menudo a escala regional, étnica o de identidad. Estos conflictos nos reclaman. Su solución constituye un desafío no sólo para las políticas de nuestros países sino también para nuestras sociedades civiles. La paz es una prioridad para el mundo y África. Ayudar a construirla es un deber moral de la humanidad. Las sociedades civiles y los Estados pueden apoyarse en un arsenal jurídico internacional que protege a las poblaciones civiles y que permite conducir ante la justicia a los responsables de los crímenes cometidos durante los conflictos (Carta de Naciones Unidas, Corte Penal Internacional y TPI, Convención de Ginebra, Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos, etc.).

África, que reúne treinta y tres de los cuarenta y ocho países menos desarrollados del mundo, no es solamente la más pobre de todas las regiones del mundo, sino también la única que continúa empobreciéndose. Y lo que es peor, se encuentra literalmente rodeada por la construcción triangular en curso (Europa – América – Asia) que dibuja el futuro económico y político del mundo. Empobrecida y marginada, África es también la región del mundo más afectada por la guerra: más de treinta conflictos han tenido lugar en los últimos treinta años. Estos enfrentamientos son en su mayor parte conflictos internos que enfrentan no solamente ejércitos regulares, sino también milicias y grupos armados, y en los cuales las poblaciones civiles son las principales víctimas.

A los conflictos de los años 80 caracterizados por su potencial de irradiación regional, el peso de las rivalidades étnicas, la frecuencia de las revueltas populares, los movimientos de poblaciones en el interior y el exterior de las fronteras, los conflictos de los años 90 y 2000 añaden la ausencia de objetivo político de los contendientes, más preocupados por explotar en su beneficio los recursos del país, la privatización de los participantes directos o indirectos de la guerra, la expansión del crimen organizado, aprovechando la permeabilidad de las fronteras y por encima de todo la extensión de la violencia con propósito genocida.

Una de las causas profundas de estos conflictos reside en la entrada en crisis del modelo de Estado-Nación en África. En efecto, los Estados africanos resultan de la implosión del régimen colonial. En ningún otro continente las fronteras de los Estados reflejan tan directa e intrínsecamente la definición de las esferas de control de las diferentes potencias imperiales.

En África central, zona de acción del REPONGAC, en vista de la evolución de la historia reciente, la región puede considerarse con motivo como un núcleo de tensiones sociopolíticas multiformes y recurrentes, como demuestra el desarrollo de numerosos conflictos armados con consecuencias dramáticas, desde el acceso a la soberanía nacional de los países de esta región céntrica del continente. En efecto, entre los once Estados que incluye la región, tan solo tres conocen una relativa estabilidad política y social (Gabón, Guinea Ecuatorial y Camerún). En su gran mayoría, el resto de países de la subregión siguen enfrentados de forma casi permanente a diferentes tipos de conflictos, que fragilizan el equilibrio de seguridad regional e impiden en consecuencia el proceso de desarrollo económico y social de estos países.

En esta parte del continente bajo el impulso de regímenes políticos autocráticos caracterizados por la represión política sistemática de los contendientes y la violación flagrante de los principios elementales de buen gobierno, el proceso de desarrollo económico resulta interrumpido. Así, según la organización internacional International Alert, los índices clave de los conflictos en la subregión son principalmente la falta de confianza y la cristalización de percepciones negativas recíprocas entre los principales involucrados políticos. La exclusión social, los problemas de identidad, la ausencia de transparencia en la gestión de los asuntos públicos, así como la acción al mismo tiempo hipócrita y perniciosa de determinadas firmas internacionales que actúan en un segundo plano, constituyen factores agravantes de los conflictos sociales en la subregión.

Estos factores contribuyen por otro lado a convertir África central en un espacio paradójico donde la riqueza del subsuelo coexiste en todo su esplendor con la pobreza absoluta de una población que no cubre sus necesidades fundamentales. En efecto, el liderazgo y la corrupción endémica erigidos como sistema de gobierno colocan a la población lejos de los beneficios vinculados con la explotación de las inmensas riquezas naturales de la subregión. Desde entonces, con o sin motivo, los recursos naturales se consideran actualmente como el auténtico núcleo de los conflictos en la subregión de África central.

La mayoría de los países de la región han vivido momentos de crisis social y política que siguen sin controlarse correctamente. Eso es especialmente cierto en el caso de la República Democrática del Congo, Ruanda, Burundi, Congo, Chad y la República Centroafricana. A pesar de que asistimos a nivel institucional a la aparición de estructuras de colaboración en la región, las relaciones entre los países continúan siendo distantes y presididas por la desconfianza. De esta forma, al contrario de los avances notables en la zona CEDEAO, la libre circulación de personas y bienes sigue siendo una quimera para las poblaciones de África central.

 Estado de los debates y posiciones gubernamentales y no gubernamentales en curso (discurso oficial, principales temas de negociación, posiciones más comunes de las ONG)

Posiciones y acciones gubernamentales

A pesar del arsenal jurídico que enmarca la resolución de los conflictos, dos sistemas parecen oponerse, pero existen intentos por superar esta oposición con la aparición de nuevas estructuras. Según una expresión de Robert D. Kaplan, nos adentramos en un mundo dividido en dos partes que evolucionan cada una a una velocidad diferente. Una parte del globo, industrializada, alberga, protege y pregona el “último hombre” tan estimado por Hegel y Fukuyama, mientras que otra parte, más extensa, está habitada por “el primer hombre” de Hobbes, aquel que vive según "el estado de naturaleza donde reina la guerra de todos contra todos, condenados a una vida solitaria, menesterosa, casi animal y breve". De este modo, existen actualmente dos sistemas que no obedecen a la misma lógica de conflictos. Uno, en efecto, aparece mucho más desarrollado y se encuentra frente a situaciones inéditas, problemas de un nuevo orden, conflictos menos clásicos, que no se afrontarán de la misma forma, y que requieren la mayor parte del tiempo ser resueltos mediante la negociación. Por otro lado, parece seguir existiendo un sistema en el que los antagonismos tienen como desafío la extensión del territorio pero sobre todo la coherencia étnica. De esta forma, David Lake y Donald Rothchild mantienen que “en las sociedades en que la pertenencia étnica representa un elemento importante de la identidad, la rivalidad viene acompañada a menudo de divisiones étnicas”. Según Jacques Lévy, para situarse en los contextos inestables, debemos recurrir a un “constructivismo realista”, tomando en cuenta el resultado de las interacciones que existen en un momento dado y el de las interacciones de los involucrados.

Olivier Dollfus, Christian Grataloup y J. Lévy presentan el mundo afirmando que no se trata de una sociedad unificada sino que comprende varios espacios autónomos, a pesar de que estén a menudo relacionados, y de este modo podemos hacer coincidir las dos lógicas de los conflictos anteriormente identificadas en dos espacios diferentes. Prosiguen su razonamiento afirmando que son posibles varios mapas del mundo y que su reunión forma un sistema de sistemas. Ahora bien, es en el marco de esta lógica universalista que parecen actuar diferentes organismos y diferentes estructuras de seguridad, con el objetivo de resolver los conflictos.

Según Nicole Gnesotto, existen tres sistemas de seguridad: un sistema de potencia, gracias a la disuasión militar, un sistema de derecho, con la ONU y un sistema de valores que defiende la democracia y los derechos del hombre. Sin embargo, estos sistemas enfrentan varias paradojas: ¿cómo conciliar por ejemplo el principio de la soberanía nacional y el del derecho de ingerencia? Por otro lado, la intervención internacional, en especial cuando viene acompañada del uso de la fuerza militar, plantea cuestiones de gobierno, de legitimidad y resalta las contradicciones propias de su mandato así como la continuidad de relaciones de fuerza dentro de las organizaciones internacionales.

Además, a causa de la torpeza propia de la ONU y de los Estados, las instituciones de Estados o internacionales parecen en ocasiones ineficaces. Por tanto, la resolución de los conflictos es a menudo el objeto central de actividades de numerosas organizaciones privadas, anglosajonas y principalmente estadounidenses, que sólo se interesan por los problemas políticos y su resolución. De esta forma, la resolución de los conflictos aparece a menudo como un coto reservado a los americanos. Los países miembros de la OTAN pretenden también dotar a esta organización de un rol en la resolución de conflictos, por medio de la disuasión militar. Pero este rol de la OTAN es rebatido por numerosos países y numerosos involucrados.

A nivel regional, existen organizaciones como la UA, la SADC, la CEEAC, CEDEAO o CEPGL que juegan un papel no desdeñable en la búsqueda de soluciones a los conflictos que enfrentan a los países del continente africano. Pero como estos países están subordinados a las grandes potencias, recurren siempre a ellas.

En efecto, a nivel de África central, la CEEAC intenta reposicionarse en la medida de lo posible y garantizar su misión de integración regional. Iniciativas de promoción de los derechos humanos están apareciendo a través de la colaboración entre los involucrados a todos los niveles (Estados, socios capitalistas, organizaciones de la sociedad civil). Actualmente, existe un reconocimiento global de la influencia y del potencial creciente de la contribución de las organizaciones de la sociedad (OSC) a la paz y la seguridad.

Posiciones y acciones no gubernamentales:

En su informe de junio de 2001 sobre la prevención del Conflicto Armado en la Asamblea General de las Naciones Unidas, el Secretario General de la ONU lanzó una llamada a la interacción estrecha entre la ONU y las organizaciones de la sociedad civil (A/55/985-S/2001/574).

La Resolución 1625 del Consejo de Seguridad de la ONU reconoce los papeles fundamentales de la sociedad civil en la prevención del conflicto y subraya sus aportaciones incontestables en este ámbito (S/RES/1625, 2005). A pesar de que los conflictos violentos no dejan de amenazar la seguridad humana, la prevención del conflicto nace como una estrategia central que tiene por objetivo integrar los esfuerzos de todas las partes involucradas que trabajan para fomentar la paz y el desarrollo.

Las OSC y las ONG que trabajan en pro de la paz y el desarrollo han demostrado su capacidad para completar los esfuerzos gubernamentales en el ámbito de la prevención de conflictos. Conviene citar el caso de la Red de África Occidental para la Construcción de la Paz (WANEP), que continúa fomentando enfoques de colaboración en el ámbito de la construcción de la paz y de la prevención del conflicto en el Oeste de África junto con la CEDEAO. Durante conflictos violentos, es la sociedad civil la que ofrece servicios esenciales, incluyendo la asistencia de las poblaciones necesitadas.

Finalmente, organizaciones regionales como la Unión Africana (UA) y la Comunidad Económica de los Estados del Oeste de África (CEDEAO) han incluido a los miembros de la sociedad civil en sus esfuerzos por fomentar la paz y la seguridad en la región. El ejemplo del sistema de alerta precoz de la CEDEAO (ECOWARN) en colaboración con el WANEP representa el ejemplo más visible en África, de una colaboración efectiva entre la sociedad civil y una institución intergubernamental para la prevención de conflictos.

Los miembros del FIP podrían reflexionar para comprometerse a garantizar intervenciones rápidas para controlar las situaciones de crisis, de forma que se impida que acaben degenerando en conflictos. De forma más específica, en esta temática de prevención y resolución de conflictos, se podría optar por:
- medidas relativas a la creación de la confianza, incluyendo acuerdos regionales sobre la buenas relaciones entre países vecinos, comisiones paritarias sobre la cooperación, la promoción de los medios de comunicación responsables y que rinden cuentas;
- el fomento de la cultura de la paz: afrontar las causas profundas del conflicto, desarrollar un sistema de alerta precoz y mecanismos de intervención rápida, abordar la cuestión de la impunidad y de amenaza de genocidio, etc.

 Algunos temas de negociación:

-  los conflictos al Este de la RDC,
-  los conflictos fronterizos y económicos RDC-Angola; Chad-Sudán;
-  conflicto electoral en Gabón;
-  el desarme y desmovilización de las antiguas fuerzas negativas en el Congo;
-  el conflicto en la RCA;
-  cartografía de los conflictos en África y en el mundo;
-  intercambios internacionales sobre la prevención y resolución de los conflictos, etc.
-  etc.

 Organismos de negociación relacionados con el desafío (marcos de negociaciones multilaterales y bilaterales, principales involucrados en las negociaciones…):

- Marco de las negociaciones multilaterales
La ONU, la OTAN, la UE, la UA, OCDE, G-8

- Marco de las negociaciones bilaterales:
Negociación entre los países en conflicto a título de ejemplo entre la RDC y Ruanda; la RDC y Uganda; la RDC y Angola; la RDC y Burundi; Chad y Sudán; etc.

- Marco de las negociaciones regionales:

- Marco de las negociaciones nacionales: (por desarrollar)

Ya se han implementado varios instrumentos:
-  programa AMANI para el caso del Este de la RDC;
-  diferentes programas de reconciliación en diferentes regiones;
-  los equipos de mediación;
-  sistema de alerta precoz;
-  etc.

 Lista de abreviaturas:

  1. SADC : Southern Africa Development Community
  2. CEEAC : Comunidad Económica de Estados de África Central
  3. CEMAC : Comunidad Económica y Monetaria de África Central
  4. CEPGL : Comunidad Económica de Países de los Grandes Lagos
  5. CEDEAO : Comunidad Económica de Estados de África del Oeste

 Contactos

Robert Mabala - repngac@yahoo.fr
Secretariado del FIP: Christelle Dervault - dervault@coordinationsud.org


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