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Opinión |

Latinoamérica y El Caribe y Más Allá del 2015: ¿Reto pendiente u oportunidad perdida?

viviane castro por Viviane Castro

Coordinadora Regional LAC Más Allá del 2015

El impulso generado por el proceso Más Allá del 2015 puede representar, para Naciones Unidas y los gobiernos involucrados en este proceso: un reto que atienda la urgencia y compromiso de la voz que surja y resuene desde las organizaciones de la sociedad civil latinoamericana, o una nueva oportunidad que perderá el sistema internacional para profundizar la democracia en la conversación global.

A partir de la llamada Cumbre Rio +20 realizada en Brasil en junio de 2012, Naciones Unidas y algunas organizaciones de la sociedad civil, junto con algunos gobiernos nacionales de distintas regiones, han venido impulsando con fuerza la discusión de una agenda de desarrollo para el post 2015, año en que como sabemos, vence el plazo para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) acordados por el conjunto de la comunidad internacional en el año 2000.

Se trata de un proceso complejo que sigue múltiples carriles -consultas temáticas, sectoriales, nacionales, convocadas por una variedad de actores- que deberían converger en una serie de recomendaciones que efectuará el Grupo de Alto Nivel (High Level Panel, HLP) al Secretario General de las Naciones Unidas para que éste las someta a consideración de la Asamblea General del organismo en septiembre de 2013. El Grupo cuenta con cuatro representantes de la región de América Latina y el Caribe: la ministra de medio ambiente de Brasil, Izabella Teixeira; la ministra de relaciones exteriores de Colombia, Maria Angela Holguín; la presidenta de la Agencia Cubana de Medio Ambiente,Gisela Alonso; y la ex ministra de relaciones exteriores de México, Patricia Espinosa.

Considerando la premura de este plazo y si observamos la lentitud y bajo perfil con que nuestra región se ha sumado a este proceso y la escasa información y debate público que ha tenido lugar en la mayoría de los países, con raras excepciones, tendríamos que concluir que los gobiernos de la región una vez más no le están dando suficiente prioridad política a esta agenda global.

Las organizaciones de la sociedad civil latinoamericana agrupadas en la MESA, en alianza con el Llamado Mundial contra la Pobreza (GCAP) y otros socios internacionales, hemos respondido a la convocatoria de la campaña global Más Allá del 2015 para liderar procesos de consultas nacionales en ocho países de la región (ver http://www.ong-ngo.org/es/campana-beyond-2015-consulta-en-ocho-paises-latinoamericanos/), y estamos activamente comprometidos en ello.

No obstante, más allá de lo que se pueda lograr en este breve período de consultas, que además se encuentra limitado por restricciones financieras, la sociedad civil latinoamericana cuenta con un gran acervo político y social que debiera aportar a las discusiones globales sobre el post 2015. Por muchos años, nuestras organizaciones han estudiado, dimensionado, diagnosticado la pobreza, la desigualdad, y los problemas ambientales y estructurales de nuestras sociedades. También hemos elaborado propuestas y recomendaciones, y hemos realizado numerosas intervenciones. Hemos trabajado de la mano de los movimientos sociales y hemos abrazado muchas de sus causas.

Tenemos claras las causas de estos problemas y sabemos lo que no queremos: no queremos sociedades desiguales, injustas, donde la mayoría no tiene acceso igualitario a la salud, la educación, la seguridad social y los servicios básicos; con economías basadas en el extractivismo para beneficio económico de muy pocos y daños ambientales y sociales para la mayoría, y movidas por energía generada principalmente por la quema de combustibles fósiles; ni tampoco sociedades discriminatorias, que marginalizan a las personas por su género, origen étnico, creencia religiosa, discapacidad, u orientación sexual; ni democracias limitadas ni ‘protegidas’, donde la participación ciudadana es la excepción y no la regla; ni gobiernos autoritarios, represores y corruptos, ni sociedades donde la información no es transparente ni fácilmente accesible al público.

A diferencia de los muchachos de mayo del 68, que proclamaban saber lo que NO querían pero no saber lo que ¨SÍ querían, las OSC latinoamericanas, además de saber lo que NO queremos, también sabemos lo que SÍ queremos: democracias participativas y transparentes; seguridad social y acceso a salud, educación y servicios básicos como derechos; una sociedad inclusiva y respetuosa de las diferencias; un desarrollo económico equitativo, socialmente justo y ambientalmente sustentable.

De hecho, desde hace años se ha venido generando algún grado de consenso en la sociedad civil latinoamericana en que un desarrollo socialmente justo y ambientalmente sustentable para nuestra región no será posible dentro del actual modelo, basado principalmente en la extracción de recursos naturales. Sin embargo, el camino a seguir para lograr un desarrollo distinto en América Latina y el Caribe y la forma que éste adoptaría, es un hueso mucho más duro de roer.

De este modo, realizados los diagnósticos, analizadas las causas, y planteada la visión, se observa mucho menor grado de consenso sobre el camino a seguir para alcanzar los objetivos mencionados y la forma específica que tendría el resultado. El abanico de propuestas al respecto es casi tan diverso como nuestros países, organizaciones, y movimientos sociales y políticos. Van desde propuestas basadas en el desarrollo local y la autosustentabilidad, hasta cambios radicales en la estructura económica e institucionalidad política de los países.

El plazo para plantear recomendaciones sobre un marco de desarrollo post 2015 es brevísimo. Deberemos esforzarnos y demandar que las voces latinoamericanas queden adecuadamente representadas y sean escuchadas dentro de este proceso. Pero la discusión no debiera terminar allí. En este sentido, el impulso generado por el proceso Más Allá del 2015 puede representar, para Naciones Unidas y los gobiernos involucrados en este proceso: un reto que atienda la urgencia y compromiso de la voz que surja y resuene desde las organizaciones de la sociedad civil latinoamericana, o una nueva oportunidad que perderá el sistema internacional para profundizar la democracia en la conversación global.